Guía
Showroom virtual y tour 360°: en qué se diferencian y cuándo conviene cada uno
Son dos cosas distintas que se venden con el mismo nombre. Esta guía explica qué hace cada una, cuándo alcanza con la más barata y cuándo no.
La respuesta corta
Un tour 360° es una pieza: te pone adentro de un ambiente y te deja mirar alrededor. Un showroom virtual es el lugar donde esa pieza vive, junto al plano del edificio, las tipologías, los precios y la disponibilidad. El 360° muestra un departamento. El showroom vende el edificio.
Qué hace cada uno
La confusión es entendible: los dos se abren con un link, los dos se ven en el celular y los dos muestran un proyecto que todavía no existe. La diferencia no está en la imagen — está en lo que el comprador puede hacer después de mirarla.
Cuándo alcanza con un tour 360°
Hay casos donde el 360° solo es la respuesta correcta y gastar más sería tirar plata:
- Una sola unidad. Una casa, un PH, un piso único. No hay nada que comparar ni stock que mostrar.
- Un espacio que se alquila, no se vende. Una oficina, un local, un salón de eventos. El que mira quiere ver el lugar, no elegir entre quince.
- Un ambiente para redes. Si lo que necesitás es una pieza para mandar por WhatsApp o poner en un aviso, el 360° es más barato y más directo.
- Ya vendiste casi todo. Con dos unidades quedando, montar una plataforma de venta no se paga.
Si estás en alguno de esos cuatro casos, pedí un 360° y listo. Nosotros los hacemos sueltos y no te vamos a empujar a un showroom que no necesitás.
Cuándo el 360° se queda corto
El problema aparece cuando hay más de una unidad para elegir. Ahí el 360° hace su trabajo —enamorar— y después deja al comprador sin nada que hacer:
- Vio un dos ambientes hermoso, pero quería uno de tres. No hay dónde ir.
- Le gustó, pregunta cuánto sale y si queda alguno al frente. Hay que contestarle a mano, y el interés se enfría entre mensaje y mensaje.
- Quiere ver la vista desde el piso 12, no desde el 3 donde se filmó el 360°.
- Vos no sabés que entró, ni cuánto se quedó, ni qué ambiente miró tres veces.
Eso último es lo que más cuesta y menos se nota: un 360° suelto no deja rastro. Mandás el link y esperás. El showroom te dice quién entró, qué unidad miró y cuánto tiempo, y te manda la consulta con la unidad ya adentro.
¿Y si ya tengo un tour 360°?
Mejor: tenés la parte más cara hecha. El 360° se integra adentro del showroom como una pieza más, junto al plano y las tipologías. No hay que rehacerlo ni tirarlo.
Lo mismo con los renders y las plantas que ya tengas. La mayoría de los proyectos que llegan no arrancan de cero: llegan con material disperso en carpetas y lo que falta es el lugar donde ponerlo junto.
Cuánto sale un showroom
Un showroom virtual arranca en USD 2.490. El número final depende de la cantidad de unidades y de cuánto material 3D ya exista: si ya tenés renders, plantas o un 360°, se aprovechan y el proyecto sale menos.
Publicamos el precio porque ocultarlo solo nos hace perder tiempo a los dos. Si el número no cierra, mejor saberlo en el primer minuto que en la tercera reunión.
El tour 360° suelto se cotiza según el proyecto — escribinos y te pasamos el número.
Preguntas frecuentes
¿Un showroom virtual incluye el tour 360°?
Sí. El 360° es una de las piezas que viven adentro, junto al plano navegable, las tipologías y la disponibilidad. No se compra aparte.
¿Hace falta descargar una app?
No. Se abre con un link, en cualquier navegador, y funciona igual en computadora y en celular.
¿Puedo cambiar los precios yo mismo?
Sí. El panel de control lo manejás vos: cambiás un precio o marcás una unidad como vendida y el showroom lo muestra al instante, sin pedirnos nada.
¿Cuánto tarda en estar publicado?
Depende del material que ya exista. Con renders y plantas hechos, semanas; desde cero, hay que sumar la producción 3D.
¿Sirve para un loteo o solo para edificios?
Sirve para las dos cosas. En un loteo el plano navegable es el masterplan y cada lote tiene su estado y su precio, igual que una unidad.
¿Cuál necesitás?
Contanos qué estás por vender y te decimos cuál de los dos te conviene — incluso si es el más barato.
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